La energía es al mismo tiempo el principal origen del problema climático y una parte esencial de la solución. Los combustibles fósiles ?carbón, petróleo y gas? son responsables de más del 75 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y de cerca del 90 % de las emisiones de dióxido de carbono (CO?). La comunidad científica es clara: para evitar los peores impactos del cambio climático es necesario reducir las emisiones globales a la mitad antes de 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050.
En este contexto, la energía solar fotovoltaica se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces para avanzar hacia un modelo energético limpio, seguro y sostenible. Solo en España, la generación solar evita cada año la emisión de más de 18 millones de toneladas de CO?, una cifra equivalente a retirar de la circulación 9 millones de vehículos de combustión.