El almacenamiento en baterías aumentó un 66% y la electricidad ganó terreno con un crecimiento del consumo del 3%. La región Asia-Pacífico mantiene la mayor demanda de combustibles fósiles, mientras América incrementa la producción de crudo un 4,8%.
La energía solar se ha convertido en el principal motor del crecimiento energético mundial. Así lo refleja la última Revisión de la Energía Mundial elaborada por el Instituto de Energía y Ember, que muestra cómo la fotovoltaica acaparó el 71% del incremento renovable registrado en 2025, un hito que se alcanzó por primera vez fuera de un contexto de recesión económica.
El suministro total de energía aumentó un 1,7% durante el año, con todas las grandes fuentes energéticas alcanzando máximos históricos por segundo ejercicio consecutivo. Sin embargo, las renovables fueron la fuerza dominante, impulsadas por la caída de costes y las políticas de descarbonización en Europa y América.