Poner placas solares en casa puede suponer un gasto inicial del que siempre se dice que a la larga compensa, dado que se paga mucho menos de luz. Sin embargo, se ha dado a conocer un caso bastante sorprendente ya que una familia de Polonia, apostó por el ahorro que supone la energía solar integrada en su vivienda, pero acabó encontrándose con todo lo contrario ya que los recibos eran cada vez más altos sin una explicación clara.
La inversión no era pequeña. Más de 30.000 zlotys, unos 7.000 euros, destinados a un sistema fotovoltaico que debía amortizarse en unos años. Durante un tiempo, todo encajaba dado que la instalación producía energía con normalidad y los datos que mostraba el sistema eran los esperados. Nada hacía pensar que algo no iba bien sin embargo el problema empezó cuando sin que se produjeran cambios en la casa, ni que hubieran nuevos aparatos eléctricos y sin un uso distinto de la energía, de repente las facturas comenzaron a subir. Primero de forma leve, luego de manera más evidente y al final se llegó un punto en el que ya no tenía sentido seguir ignorándolo porque estaban pagando mucho más de lo que en realidad deberían estar pagando.